BOGOTÁ.- Indígenas de Colombia ajustan las cuentas con su pasado colonial. Miembros de la comunidad Misak han derribado una estatua del conquistador español Sebastián de Belalcázar en la localidad de Popayán, al suroeste del país. Lo hicieron rodeando de cuerdas la figura ecuestre y tirando después.
La presidenta del Movimiento Alternativo Indígena y Social, Martha Peraltam, considera que “Belalcázar fue un genocida que masacró a los pueblos que conquisto”. Se trata del fundador de Quito, la capital de Ecuador, y las ciudades colombianas de Cali, Belalcázar y Popayán.
El alcalde de esta última, Juan Carlos López Castrillón, ha lamentado el acto vandálico: “Lo rechazamos, lo repudiamos, es un acto de violencia que es lamentable. Nosotros lo que queremos es hacer un llamamiento a la tolerancia.”
La muerte de George Floyd a manos de un policía en Estados Unidos provocó una ola antirracista que también ha desembocado en derrumbamiento de estatuas de conquistadores en ese país, Bélgica o Reino Unido.
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